Liderazgo por Visión: ¡Pon alas a tus límites!

Hemos creado una mentalidad de comida rápida, queremos resultados inmediatos, gratificación, reconocimiento y ganancias al momento. Estoy de acuerdo que no podemos dejar de hacer las cosas al ritmo que se requiere, pues si no lo hacemos nosotros, alguien mas lo hará, sin embargo, necesitamos escapar de esta mentalidad de corto plazo fijando objetivos a largo plazo acompañados de metas cortas revisadas y redefinidas al comienzo de un periodo, administrando la empresa alrededor de éstas, pues la mayor parte del tiempo se trabaja con tenacidad todo el año para “alcanzar las cifras programadas a corto plazo” y se hace caso omiso a todo aquello que no tenga relación directa y clara con el propósito de alcanzarlas.

Lo común es llegar a fin de año con presión y todos los esfuerzos se alinean en lograr los objetivos de los indicadores, que están sólo enfocados en los resultados del periodo, para dentro de unos días mas, si es posible, tomar un respiro e iniciar de nuevo con la batalla para lograr los resultados planteados para los indicadores.

Cuando vivimos y morimos sólo para las cifras de corto plazo, se pierde fácilmente la perspectiva, todo se exagera, las pequeñas victorias son motivo de celebración y los pequeños reveses son enormes catástrofes, además, nos vuelve ciegos si no nos damos el tiempo para revisar primero si el objetivo a largo plazo sigue vigente y segundo para verificar si las metas cortas están alineadas con él.

Tener metas cortas no es el problema, son necesarias, ellas cumplen con el propósito de señalar un rumbo, un lugar específico hacia dónde dirigirnos, alcanzable, además, sirven de retroalimentación constante de cómo estamos actuando.

Si, las metas nos sirven para mejorar el desempeño, la productividad, etc., pero deben estar guiadas por algo más grande y significativo, algo que inspire e infunda pasión, creatividad y valor.

Hoy en día uno de los secretos del éxito de las grandes compañías, es que las personas encargadas de dirigirlas toman decisiones con base en una visión y no basados en una serie reducida de metas, algunos llaman a esto “Liderazgo por Visión”.

Las metas que se fijan sin tener una visión, utilizan sólo la mitad de la capacidad del personal que participa para lograrlas, no hay pasión, hay poca vitalidad y entusiasmo. La visión no está limitada por lo que cree que puede ó no hacer, por lo posible ó no posible; es manantial de pasión, nos guía y nos señala grandes alturas, representa grandes retos, algo que realmente se quiere, en oposición de prueba. La visión es como un sueño, esforzarse para convertirlo en realidad le da un significado a la vida dentro del trabajo, a su empresa. “Los sueños son metas con alas”. Las metas a corto plazo son solamente respiros y momentos de reflexión.

Realmente no existe nada que nos indique cuáles son las limitaciones de las personas. La fuerza unificadora, que busca convertir en realidad una visión, nos llevará a obtener de nosotros mismos y de nuestro personal mucho más allá de las aparentes limitaciones, el potencial existente dentro de cada uno de nosotros es ilimitado, recuerde, “Cuando piensas en límites los estás creando”.

Haga una retrospectiva, revise su visión, si es clara y está actualizada, pregúntese si realmente está trabajando para ella, si sus esfuerzos están direccionados para cumplirla.

Le aseguro que lo lamentable no es dejar de realizar su visión, sino dejar de tener una visión por realizar.

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